Sería ideal que el corazón diera indicaciones claras: "Ajustando dirección para evitar malentendidos". Pero no, la vida amorosa no tiene esa opción. Este fenómeno que todos temen, en el que el afecto no es recíproco, ha sido un enigma por conexiones de élite generaciones. Veamos por qué sucede y cómo evitarlo, los factores que lo alimentan